Transformando dolor en aprendizaje
Porque la vida no es tanto lo que te pasa sino las cosas que haces con lo que te pasa.
Mírame, ¿cuántos años crees que tengo?
¿44?, Pues no simplemente 20, o por lo memos eso me gusta pensar a mi, porque yo he nacido 2 veces, cuando mi madre me trajo al mundo hace 44 años y cuando me libré por los pelos de morir espachurrada en el asiento trasero de un coche hace 20.
¿Lo has calculado ya?, Te ayudo, tenía 24 años, y me creía la reina del mambo, ya lo tenía todo, un buen trabajo, un novio, una carrera universitaria, un grupo de amigos….
Jajaja, no había tocado ni por asomo el sentido de la vida, no tenía ni idea de que iba esto de vivir, de ser feliz, de interiorizar y aprender enseñanzas que te marcan….
¿Y sino lo había aprendido desde una vida relativamente fácil, relativamente cómoda, relativamente regalada lo iba a aprender ahora que estaba descendiendo a los infiernos a velocidad cósmica?
Imagínate en el asiento de atrás de un coche, de vuelta a casa de la primera noche de fiesta en lo que prometía ser, un largo puente de amigos, risas y playa, siente la velocidad descontrolada, siente el miedo que se convierte en pánico justo antes de chocar con otro coche….fundido en negro.
La certeza de saber de que ya nada va a ser lo mismo, la bota de un bombero al que nunca vi la cara, me abrazo a ella, con mi último aliento de supervivencia y me dejo ir, sabiendo qué el tomaría el control.
Me despierto en el hospital, desubicada, ya no soy yo, no veo caras conocidas, me siento sola, me quiero ir, mi cuerpo no responde, ¿qué ha pasado?, ¿por qué?
Y si amigos, por hacéroslo corto, rotura de columna vertebral con lesión medular, diagnostico, paraplejia, pero sin paños calientes, escuche de la voz un médico, ese señor al que su bata blanca le da autoridad para decretar y dictar sentencias como esta. No volverás a andar, no volverás a correr, pero no pasa nada, te daremos una silla de ruedas y podrás seguir viviendo.
Hago aquí un inciso, para que retomemos más adelante la importancia del lenguaje, el poder de las palabras y de cómo las usamos, ¿tú crees que el doctor podía haber sido menos aseverativo, que me hubiese dejado alguna puerta abierta? Yo entre las mil y una cosas que he aprendido en estos años, si creo en el poder del cerebro por creer y crear, y no es que lo crea yo pq me interesa, es que ya la ciencia la estudia, se llama neuroplasticidad, y además es que yo he conocido casos que incluso la ciencia llega casi a clasificar como milagros, y quizás lo sean, pero desde luego sus autores, nunca escucharon o nunca creyeron un decreto como el que yo escuché.
¿Por dónde iba? A si, por mi descenso a los infiernos, es decir, quirófano, hospital, más hospital, 7 meses en parapléjicos de Toledo, no poder volver a mi casa pq estaba llena de escaleras, búsqueda agotadora de piso accesible, me deja mi novio, espera interminable de un juicio que se demora….
Y cuando mucho tiempo después digo que estoy agradecida a tosdo eso, la gente me mira raro, piensa que me lo invento, pero como es verdad, lo siento como verdad y lo trasmito como verdad, me preguntan ¿en serio?
Pues en serio si, vaya por delante que si alguien conoce la solución para volver a andar que me lo diga, yo quiero volver a andar y correr y saltar y todo, y si, lo que me pasó con 24 años es una faena, pero esoy agradecida, por el camino que me abrió, agradecida a mi ser superior, consciencia, Dios, llámalo cómo quieras por haberme permitido hacer un master de superación y constancia, porque en este camino largo he aprendido mucho y muy intenso, he adquirido herramientas que nunca nadie me podrá arrebatar y ¿sabéis por qué?, porque cada una de ellas van asociadas a emociones a experiencias a vivencias y cuando aprendes desde ahí se te graban en el corazón y en el alma para siempre.
Aprendí, gracias al deporte, a sentir el viento en la cara cuando me deslizaba colina abajo en una silla de esquí alpino, aprendí a agradecer desde el alma al monitor que alentaba a levantarme cada vez que me caía cuando estaba aprendiendo a skiar otra vez.
Aprendí, gracias a los viajes a empatizar con gente muy diferente a mi, aprendí a que yo les podía ayudar a sentirse mejo, simplemente dejándolos a ayudarme, aunque muchas veces no necesitase esa ayuda, recuerdo con especial cariño a un guía del parque Tierra de Fuego en Usuaia, casi el fin del mundo, que su trabajo consistía en pasear turistas adinerados con exigencias vacías que sólo aspiraban a hacerse la foto para presumir después, pero nunca recordarán su nombre, Matías, también fue mi guía, pero yo si supe conectar con él, con su historia de vida, con sus anhelos y alegrías, y él conmigo, se, que ese día que pasó enseñándome su tierra y sus lugares favoritos, yo le ayudé a reconectarse con su vocación, porque yo de verdad estaba tan agradecida a la vida por tener la oportunidad de estar disfrutando aquello, que le contagié mi entusiasmo, y se desvivió por ayudarme, por llevarme a sitios especiales, fuera de las rutas turísticas al uso, y sabes porqué, porque el entusiasmo se contagia y se multiplica, somos vibración , energía.
Aprendí y aprendí, aprendí a volver a la Universidad, a hacer nuevos amigos, aprendí a quererme y valorarme desde una silla de ruedas, aprendí que hay más novios y más hombres que saben ver más allá de una silla, aprendí a elegir siempre mi camino, aprendí a ser coherente con mi sentir, aprendía a elegir conscientemente una cuarentena mucho antes de que viniese un virus que nos la impusiera a todos por decreto y por propia elección me fui 40 días al desierto del Sahara, a Marruecos y allí seguí a aprendiendo a que todos somos uno, a que no hay tantas diferencias, a comunicarme con el corazón cuando el idioma no es el mismo, aprendía a que somos mucho más que un cuerpo físico y una mente pensante, aprendía a conectarme con el Universo y a desconectarme del ruido.
En definitiva aprendí que siempre la respuesta está en el AMOR, que tu elijes qué vida quieres vivir, y que la herramienta es la ACTITUD, qué muchas veces es más rápido y más fácil comunicarte con una SONRISA, y que las palabras son magia que sale de tu boca.
Mi deseo de corazón, el deseo que me llevó a participar en un talent de cocina en un programa de máxima audiencia, es el de poder inspirarte a ti, sólo quiero hacerte llegar el siguiente mensaje, no dejes que tu vida se funda en negro para aprender todo lo que yo aprendí, no hace falta pasar una experiencia dolorosa para tomar consciencia de que la vida sólo es una, de que el tiempo pasa rápido y de que al final la experiencia más valiosa que tienes en la vida es el efecto que tienes en los demás y en el mundo que habitamos, hoy, cuando salgas de casa, deja tu granito de arena por un mundo mejor, sonríe y vibra desde el amor, el Universo se encargará del resto, ten FE y CONFIA.
Yo también elevo mi deseo, que es el siguiente; deseo seguir inspirando a personas, deseo poder tener la oportunidad de llegar a más gente y demostrarles que yo elijo seguir aprendiendo desde el disfrute, por eso deseo seguir viajando, haciendo deporte, estudiando y viviendo experiencias de alto impacto emocional y compartirlas con todos vosotros desde un medio de comunicación, porque me gustaría ayudar a cambiar la imagén que parte de la sociedad tiene de las personas con algún tipo de de discapacidad.
Porque la vida no es tanto lo que te pasa sino las cosas que haces con lo que te pasa.
Gracias, gracias, gracias